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Manifestación por la Custodia Compartida,contra las Denuncias Falsas y el Síndrome de Alienación Parental.

publicado a la‎(s)‎ 10/12/2009 12:01 por Administrador Web

Fecha y hora: 21 de NOVIEMBRE de 2009 a las 12 horas
Lugar: Madrid
Recorrido: Pl. Callao – Preciados – SOL – Arenal - Pl. Isabel II – Vergara
- Carlos III – Pl. Oriente

¿Por qué esta manifestación?
Si  la  función de las leyes es evitar o regular los conflictos, lo primero que  cabe  decir  de  la  vigente  legislación española sobre divorcio (Ley
15/2005) es que se trata de un gran ejercicio de hipocresía.
Hay dos formas de divorciarse: por las buenas o por las malas. En el primer caso,  la  Ley  es  un  mero  instrumento  administrativo, ya que no existe conflicto  entre  las  partes.  En  el  segundo  caso,  la  Ley  vigente es esencialmente  hipócrita,  porque  lleva dentro el germen de la discordia y los incentivos necesarios para alentar un intenso conflicto.
"Se  acordará  el ejercicio compartido de la guarda y custodia de los hijos cuando  así lo soliciten los padres en la propuesta de convenio regulador o cuando  ambos  lleguen  a este acuerdo en el transcurso del procedimiento", dice  la  Ley.  ¿Y por qué habían de llegar a ese acuerdo dos personas que, por  puro desacuerdo, están poniendo fin a su convivencia? En virtud de esa disposición  legal,  el  derecho  humano básico a las relaciones familiares pasa  a  depender de un absurdo: que dos personas cuyos desacuerdos son tan profundos  como  para  llevarlas al divorcio estén de acuerdo en el aspecto más decisivo y trascendental de ese divorcio: la custodia de los hijos.
De  este  modo, la Ley se supedita a la actitud obstruccionista del cónyuge menos  colaborador.  Pero,  ¿qué progenitor puede tener interés en obstruir una  solución  por mutuo acuerdo? Evidentemente, el que más tenga que ganar con ello. Como la práctica judicial asigna la custodia de los hijos de modo casi  automático  a la madre, la Ley está induciendo a ésta a no colaborar, sabiendo  que  su actitud será recompensada con la custodia exclusiva y las ventajas  que  conlleva:  el  control  de  toda  la  situación posterior al divorcio, el usufructo del domicilio familiar y las pensiones.
El  resultado es que la Ley de Divorcio incentiva los conflictos y favorece las  separaciones,  instadas en más del 70% de los casos por la mujer, como principal beneficiaria. Al hombre le corresponderá:


•         abandonar el domicilio familiar con "lo puesto";


•         ver a sus hijos dos fines de semana y cuatro tardes al mes;


•          pagar  las  pensiones  sin  posibilidad  alguna  de controlar su
utilización posterior; y


•          en caso de préstamo hipotecario, pagar las letras de la vivienda
familiar que su "ex" disfrutará, tal vez, en compañía de una nueva pareja.
Pero  las  cosas  pueden  ser mucho peores si la Ley de Divorcio se utiliza conjuntamente  con  la  Ley  de  Medidas  de  Protección Integral contra la Violencia de Género (Ley Orgánica 1/2004). En ese caso, cualquier mujer sin escrúpulos  puede poner al marido directamente en la calle (previo paso por el  calabozo)  o en prisión con cualquier denuncia de malos tratos, incluso psíquicos.  Por  desgracia,  en  una  sociedad  hipersensibilizada  ante la llamada  "violencia de género", los escrúpulos cada vez son menos. ¿Por qué habría  de sentir escrúpulos una mujer a la hora de denunciar al marido si, desde las instancias oficiales, se le repite una y otra vez que una de cada cuatro  mujeres  son  maltratadas?  ¿Qué  tendría  de raro pertenecer a esa cuarta  parte  de  población  femenina?  A  fin  de  cuentas,  en su famosa macroencuesta,  el Instituto de la Mujer considera maltratada a la mujer si su  marido  "ironiza  o  no  valora sus creencias (ir a la iglesia, votar a algún  partido,  pertenecer a alguna organización)" o "no valora el trabajo que realiza", entre otros comportamientos. Con tan buenos avales oficiales, cualquier  mujer puede considerarse legitimada para interponer una denuncia de  maltrato  que  le  reportará  beneficios  sustanciales e inmediatos. El resultado  es  que  las  denuncias  falsas  en  procesos  de separación son actualmente un mal endémico.
Para el hombre, el efecto judicial inmediato de una denuncia de ese tipo es el  alejamiento  obligatorio.  Por  delante  le espera una larga lucha para demostrar  su  inocencia  y,  cuando  lo consiga, tratar de restablecer los vínculos  afectivos  con  sus hijos, después largos períodos de alejamiento forzoso.  Todo  ello,  sin  olvidar otro riesgo aún mayor: que una denuncia falsa  puede  tener  los  mismos  efectos penales que si fuera verdadera. A pesar de todo, las falsas denuncias proliferan cada vez más, dado el bajo o nulo  coste judicial que tienen para la denunciante (la mayoría de ellas no se persiguen).
En  su forma actual, el divorcio es para muchos hombres una catástrofe que, en  cuestión  de  horas,  puede  convertir  a un padre ejemplar en un paria expulsado de su casa (aunque obligado a seguir pagando la hipoteca), sujeto a  una  orden  de  alejamiento  de  sus  hijos  y  al pago de las pensiones alimenticia (para sus hijos) y compensatoria (para su ex) y, por añadidura, imputado en un proceso penal.
En  contradicción con los prejuicios ideológicos y los intereses creados en que  se  basa  ese  régimen  legal y judicial, la realidad ofrece los datos
siguientes:


•          La  población  española  es  mayoritariamente  partidaria  de la
custodia  compartida  (83%  de  respuestas  afirmativas,  según la encuesta Gallup de 2005).


•         Casi todos los estudios comparativos sobre el bienestar del menor
en   regímenes  de  custodia  exclusiva  y  custodia  compartida  llegan  a
conclusiones favorables para la custodia compartida.


•          La  práctica  judicial  de  asignar  de  modo casi automático la
custodia  exclusiva a la madre se basa más en estereotipos y rutinas que en datos  objetivos,  ya  que  el  riesgo  de maltrato físico infantil aumenta drásticamente  en  los  hogares  monoparentales  femeninos  y  los niños se desarrollan  mejor  en  los  hogares  monoparentales  masculinos, según los estudios comparativos que se han realizado sobre ambos tipos de hogares.


•          La  custodia  exclusiva  fomenta  la  conflictividad  entre  los
progenitores  y  afecta  negativamente  al desarrollo del niño (síndrome de alienación  parental  (SAP),  peor adaptación al entorno, menor rendimiento escolar, menos autoestima y confianza en sí mismos, y más probabilidades de
sufrir   maltrato  físico,  de  experimentar  embarazos  prematuros  en  la
adolescencia, de caer en la delincuencia y las drogas, etc.).


•          El  vigente régimen de separación y divorcio, con su dinámica de
parte  ganadora/parte  perdedora,  es  el  mejor caldo de cultivo para toda clase  de  abusos  y,  en  particular,  para el más eficaz de ellos a nivel
judicial: las falsas denuncias.


•           El  vigente  régimen  de  separación  y  divorcio,  de  efectos
devastadores  para  muchos hombres, aumenta desproporcionadamente las tasas de  suicidio masculinas (el número de suicidios asociados al divorcio se ha estimado,  en  lo  que  respecta  a España, en unos 250 casos al año) y las formas  más  extremas  de  violencia  doméstica  (en  torno  al  80% de los homicidios  de  pareja  se  producen en contextos de divorcio en los que el hombre  lo  pierde todo y se propicia la reacción violenta y desesperada de personas que sienten que no se les puede quitar ya nada más en su vida).
Por  eso  abogamos  por  un  divorcio  justo y equitativo en el que no haya ganadores  ni  perdedores,  sino  igualdad de derechos y deberes para ambos progenitores.  Por  eso  nos complace presentar la CUSTODIA COMPARTIDA como medicamento  capaz  de  poner remedio a tantos males y preservar el derecho humano  básico  del  niño  a  la  atención y los cuidados del padre y de la madre.  Por  eso  pedimos  a todos que se unan a la manifestación del 21 de noviembre  de  2009,  cuyos  detalles  se  han  indicado en la cabecera del presente escrito.

Madrid, 18 de noviembre de 2009

CONVOCAN Y APOYAN:
      Grupo Padres e hijos.
      Asociación Renuka.
      Asociación pro derechos del niño SOSpapa.
      Asociación Projusticia.
      Asociación de abuelos separados de sus nietos.
      Asociación custodia compartida por nuestos hijos.
      Asociación Amnistía Infantil.
      Asociación nacional de afectados por el Síndrome de Alienación
      Parental.
      Asociación APIF-Cádiz.
      Asociación de afectados por denuncias falsas.
      Unión de separados de Valencia.
      Asociación SOSpapamama.
      Federación de asociaciones por la custodia compartida.
      Asociación Ambos.
      Asociación de afectados por errores y negligencias judiciales.
      Padres maltratados.
      Asociación por la Custodia Compartida y la Igualdad en Castilla-La
      Mancha (ACCI-CLM).
      Asociación Custodia Compartida Castilla y León.
      Denuncias al Estado.
      Asociación La Terraza.
      ACCI Cuenca.
      Dones per la igualtat i la Custodia Compartida.
      Federacion valenciana por la igualdad y coparentalidad "pare i mare".
      Asociación de padres y madres separados "custodia compartida ya”.
      Bienestar del menor.
      Asociacion Oasis.
      Asociación para la igualdad y la custodia compartida APLICC.
      ACIPAMA.
      Custodia Compartida, padres y madres en igualdad (CCPMI).


Más información en:
Manifestación por la custodia compartida.
   Madrid. 21 de noviembre de 2009. 12 horas.
   Plaza del Callao - Plaza de Oriente
  
http://www.projusticia.es/madridnoviembre2009.htm
   Con motivo del Día internacional de los derechos del niño. PUlSE AQUÍ